| |
Porque estos primeros días del año son cruciales recibamos en nuestro corazón la voz profética del Señor dada por la apóstol Marcela de MacMillan: ¡ESCÓGEME A MÍ!
Que BUSCARLO a ÉL y ESTAR CON ÉL sea ¡lo primero en nuestros planes!... Iniciemos este 2012 rendidos al Señor...

Esta es la transcripción de una Palabra Profética del Señor para Su Iglesia, dada por la apóstol Marcela de MacMillan... Meditemos en ella:
"El propóposito de tu vida soy Yo. El propósito de tu existencia soy Yo. El propósito de todo soy Yo.
La razón de tu vida soy Yo. La razón de tu exitencia soy Yo. La razón de todo soy Yo.
Y te pregunto, Si soy Yo, ¿por qué te tardas en venir a mí? ¿por qué resistes en venir a mí? ¿por qué te apresuras por salir de mi presencia?
Mi corazón te llama. Mi corazón te atrae. Mi amor te llama: ¡déjalo todo por mí!
Mira que te has apartado. Mira que te has distraído. Mira que no me has conocido como Yo quiero que me conozcas. Mira que tus ocupaciones y responsabilidades han tomado el primer lugar en tu vida.
¿Sería yo un Dios justo si clamara por ti y por tu corazón; por la prioridad de tu agenda, por tu tiempo, por tu amor de mayor manera que la que mes estás dando, si a la vez Yo exigiera que tu tiempo fuera ocupado más por los quehaceres de este mundo?
¡Escógeme a mí! Yo soy la mejor parte. Yo soy tu mejor parte, ¡escógeme a mí!
Tanto que has querido hacer en tu vida. Tanto que has querido lograr. Tanto que has querido cambiar... Si me das tiempo te comprobaré que en un cerrar y en un abrir de ojos la maravilla de mi presencia lo cambia todo.
La revelación de mi corazón en mi presencia la da propósito a todo. Porque Yo soy el propósito tuyo, no hay otro.
Y a este pueblo lo he llamada a ser adorardor pero tu vida no puede ser la de un adorador si no conoces a quien adoras.
¡Conóceme a mí! dame tiempo. No te apresures por salir de mi presencia. Cuando tomes tiempo a solas conmigo lleva mi presencia contigo a donde vayas.
Yo te amo. Yo te amo. Déjame amarte.
Baja ahora toda la resistencia que me has puesto. Baja esas armas con que has estado defendiendo tu corazón. Bájalas, ponlas allí en el suelo y ríndete delante de mí porque Yo soy la mejor esperanza para ti. Yo soy la mejor esperanza para tu familia. Yo soy la mejor esperanza para tus hijos, para tu matrimonio, para tu profesión, para tu futuro, para tu nación, soy Yo.
¡Ámame!, ámame, porque entre más te enamores de mí más de tu tiempo tendré y entre más tiempo me des a mí, más tu tiempo se multiplicará para todo lo demás, pero ¡ámame!, ámame, ámame, ríndete, ámame".
Actualizado (Jueves, 19 de Enero de 2012 17:31)