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Por: Apóstol Marcela de MacMillan
Entrégale a Dios lo que tú ya tienes, para Su servicio, para Su obra.
Dios no quiere que estemos sólo con la actitud de pedir: "Dame, dame, dame". Porque hay un principio que el Señor tiene en su Palabra y dice: En la medida que tú me des, yo te doy (Lucas 6:38).
Dale a Dios tus dones. Dale a Dios todo lo que eres. Dale lo bueno que tienes, pero también dale eso que tú crees que es tan poquito. Él tomará ese poco y lo convertirá en todo, porque Él es el Todopoderoso (Zacarías 4:6). Mi Dios es grande. Tú puedes hacer que sucedan cosas sobrenaturales con sólo obedecer.
Somos miembros del cuerpo de Cristo y nos necesitamos mutuamente. No todos somos oídos y no todos somos narices por eso es necesario que cada uno haga su parte para funcionar a plenitud según el diseño divino.
Decídete a servir al Señor con lo que eres y camina en la fe del cumplimiento de la promesa del Salmo 138:8, "El Señor cumplirá su propósito en mí" para Su servicio, para Su obra.
Hoy te reto a entregar a Dios todo lo que tienes, a creer que Él quiere usarte y a alinearte con Su Palabra. Porque cada vez que tú y yo nos rendimos al Señor, le creemos, le obedecemos y le servimos, Dios es glorificado, y ése debe ser nuestro primer propósito en la vida: glorificar al Padre.
Actualizado (Sábado, 10 de Noviembre de 2012 09:56)
Por: apóstol Marcela de MacMillan
Como Iglesia y Misión estamos viviendo nuevos tiempos para nuevas conquistas; para grandes conquistas, hacia las cuales nos lleva nuestro Dios grande, soberano y poderoso.
Dios comenzará a abrir puertas sobrenaturales, y aunque estén cerradas, y bien cerradas, se abrirán. Y se sabrá que no fue por obra de hombres, sino por la intervención divina de Dios para conquistar y retomar aquello que Él nos dio.
Dios nos ha dado el manto de un espíritu pionero. Es un manto apostólico. Tenemos caminos para abrir y caminos por trazar en Su Nombre.
Yo los reto a que tomemos nuestro legado. ¿Quién es el fundamento de nuestro legado? El Espíritu Santo. El eje central del IMES es la persona del Espíritu Santo, son los dones del Espíritu Santo, es el poder del Espíritu Santo, es la revelación y la guía del Espíritu Santo, es la revolución del Espíritu Santo.
Tomemos esa dimensión de vida que abrirá el camino para una revolución del Espíritu Santo en nuestras naciones a través del Cuerpo de Cristo, de su Iglesia Universal. No podemos seguir creyendo que es imposible. Cuando Dios interviene a Su manera, en Su tiempo, no es obra de hombres sino del Señor.
Si queremos una visitación y una revolución del Espíritu Santo, debemos pensar, creer, declarar, orar y caminar en ese sentido y con esta expectativa vibrante en el corazón: que una intervención divina del Espíritu Santo en nuestra vida revolucione y transforme todo.
Yo quiero que como Comunidad Cristiana de Fe y Misión, traigamos el reino y el gobierno de Dios a nuestras naciones. Ese ha sido el clamor del corazón de Randy y el mío por 36 años en la iglesia: traer y dar a conocer la gloria y la presencia de Dios. Que lo que hay en el cielo, sea en la tierra; que ese gobierno de Dios esté establecido aquí; que la gloria y la presencia de Dios la demos a conocer y la establezcamos sobre la tierra. Esa es nuestra visión.
Actualizado (Sábado, 20 de Octubre de 2012 18:09)