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5 En mi niñez me abusaron sexualmente ¿Tengo yo la culpa?

Por Gloria Vázquez

De 10 consejerías que tengo puedo decir que fácilmente entre 6 y 7 se refieren a algún abuso sexual. Es increíble cuanto nos han afectado los famosos secretos familiares. Los que no se hablan, pero como un volcán hacen un día erupción.

El abuso sexual es una violación no solo a tu cuerpo sino también a la confianza que depositaste en algún familiar, algún amigo o alguna persona que veías como autoridad. El abuso sexual quebranta tus derechos humanos universales. Dios nos creó con límites en nuestra sexualidad que no deben ser traspasados por nadie. Sin embargo cuando alguien osa derrumbar esas barreras, la persona abusada se culpa pues en ese momento pierde el control de su propio cuerpo, alguien más lo toma y siente que tal vez pudo haber hecho algo para evitarlo pero no lo hizo.

Una muchacha se me acercó para contarme que un primo de ella la abusó por años. Ella se sentía sucia, impura, avergonzada. Apenas podía mirar su rostro pues su cabello lo cubría. Con mucho esfuerzo pudo sacar todo aquello que la venía atormentando por años. Ese es el primer paso hacia tu sanidad. El poder hablar con una persona indicada con la que sepas que puedes recibir ayuda, y permitirle así a Dios comenzar a reconstruir los muros deshechos de tu sexualidad y puedas ver nuevamente como el Señor resucita y sana todo lo que Él creó. Tienes todo el derecho de ser feliz y sentirte limpia (o), pura (o) y sin mancha delante de El porque fuiste víctima de una persona que tiene serios problemas. ¡No eres culpable!

Mucha gente que ha sido abusada recurre a vicios, adicciones, comportamientos que no pueden controlar si continúan albergando la culpa y secreto que las agobia sin ser libres de estos recuerdos. Son personas que son exageradamente introvertidas, odian al sexo opuesto, no se aman, y por ello buscan lo que sea para sentirse bien y dormir un rato la sensación que les acompaña. Por otro lado, hay gente que es todo lo contrario, son exageradamente extrovertidas cayendo en patrones sexuales de perversidad con el sexo opuesto o hasta con el mismo sexo.

Mucha gente que no es ayudada a superar un abuso sexual y permanece en silencio por muchas razones puede también llegar a convertirse en victimaria del mismo abuso al que fue sujeta. Por ello es necesario exponerlo pues en la realidad eres una persona a quien se le hizo una gran injusticia, y Dios que es justo puede rescatarte del hoyo a donde sientes que te encuentras.

-"Es duro, pero tienes que perdonarlo," le dije a aquella muchacha después de algunas platicas que tuvimos.
- ¿Perdonar? -Sí, perdonar a tu agresor para liberarte de él.

Perdonar es el segundo paso hacia la restauración. No, no lo sientes, pero es una decisión no un sentimiento. Es un acto que realizas a solas con Dios. Y podrás decir: "Señor, no lo siento pero por obediencia a ti, me suelto de esta persona y lo perdono." Y quizás lo tengas que hacer varias veces hasta que sea una convicción en tu corazón, hasta que al recordar el hecho te duela cada vez menos, hasta convertir la tragedia en algo productivo ayudando a otras muchas personas que pasan por lo mismo todos los días contemplando como única escapatoria el suicidio, habiendo sanidad y ayuda para salir adelante.

Hablé con esta muchacha varias veces. Ella no quería decirle a nadie lo que había sucedido. Daba ternura verla rehuyendo cualquier mirada y con los ojos enrojecidos de tanto llorar. Costó mucho trabajo hacer que se abriera, mucho más que perdonara. Sin embargo, una vez que pudo sacar lo que tenía en su corazón, poco a poco, vez tras vez, Dios comenzó a obrar en ella una liberación hermosa. Después de muchos consejos, oraciones e infinidad de llamadas telefónicas, puedo decir sin duda que hoy por hoy ella es una jovencita libre.

En Levítico 18 Dios habla de todas las prohibiciones con respecto al abuso sexual. Esto sucedía desde entonces y el clamor de Dios era: "¡mi pueblo no!" Dios odia el abuso y Él quiere que sientas sus brazos de amor, consolándote y haciéndote ver que aún lo más feo puede convertirse en algo para ser una mejor persona y disfrutar más de su cruz.

En alguna ocasión, mi esposo y yo platicamos con un joven que había sido abusado por su madre. Sí, por más increíble que te parezca. Lo que nos sorprendió fue que este joven justificaba a su madre diciendo que ella había sufrido la pérdida de su esposo y que ella tenía necesidades sexuales y por ello recurrió a su hijo. ¡Un niño que fue abusado por su madre desde los 8 años! ¿Necesidades? ¡Se llama abuso sexual!

Tú no eres culpable de lo que un adulto te hizo siendo tu un niño o una niña. Dios te ve en pureza y desea darte Sus ojos para que te veas a través de ellos tal y como El te ve.

Biblia G3 de Crecimiento Juvenil Nueva Versión Internacional, Editorial Vida Miami Florida. usado con permiso Reservados Todos los Derechos La Santa Biblia Nueva Versión Internacional 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional. www.bibliag3.com

 

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