La Gloria del Padre, mi Primer Objetivo
Por: Apóstol Marcela de MacMillan
Entrégale a Dios lo que tú ya tienes, para Su servicio, para Su obra.
Dios no quiere que estemos sólo con la actitud de pedir: "Dame, dame, dame". Porque hay un principio que el Señor tiene en su Palabra y dice: En la medida que tú me des, yo te doy (Lucas 6:38).
Dale a Dios tus dones. Dale a Dios todo lo que eres. Dale lo bueno que tienes, pero también dale eso que tú crees que es tan poquito. Él tomará ese poco y lo convertirá en todo, porque Él es el Todopoderoso (Zacarías 4:6). Mi Dios es grande. Tú puedes hacer que sucedan cosas sobrenaturales con sólo obedecer.
Somos miembros del cuerpo de Cristo y nos necesitamos mutuamente. No todos somos oídos y no todos somos narices por eso es necesario que cada uno haga su parte para funcionar a plenitud según el diseño divino.
Decídete a servir al Señor con lo que eres y camina en la fe del cumplimiento de la promesa del Salmo 138:8, "El Señor cumplirá su propósito en mí" para Su servicio, para Su obra.
Hoy te reto a entregar a Dios todo lo que tienes, a creer que Él quiere usarte y a alinearte con Su Palabra. Porque cada vez que tú y yo nos rendimos al Señor, le creemos, le obedecemos y le servimos, Dios es glorificado, y ése debe ser nuestro primer propósito en la vida: glorificar al Padre.
