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Por: Apóstol Marcela de MacMillan

Sembrar y cosechar, este es uno de los misterios del reino de Dios que se hace visible en la naturaleza.
El agricultor sabe que funciona pero no entiende cómo, tampoco el científico se explica cómo se gesta vida de una pequeña semilla… Pero sucede: sembramos y cosechamos.
Dios quiere que caminemos en un mayor nivel de fe: de la FE QUE DA. Por eso en el Ágape de mayo comparto contigo 3 principios de la semilla de fe, estas son apartes del primero de ellos:
DIOS ES TU FUENTE (Filipenses 4:19)
Es fácil atribuir que la fuente de la provisión somos nosotros mismos o el trabajo. No es así. Sólo hay una fuente: Dios es la fuente de todo lo bueno que tenemos y recibimos (Santiago 1:17).
Aunque Dios sí puede usar al hombre como instrumento, es Dios mismo quien es la fuente. Las personas que nos ayuden, los que me pagan un sueldo, etc, son instrumentos, son el resultado o el fruto, pero no mi fuente.
Al buscar el suministro de tus necesidades, recuerda que el punto no es qué es tu fuente, sino quién es tu fuente.
Si estás poniendo tus expectativas en una junta, un jefe o un trabajo, estás limitando a Dios y cuando no recibas lo que esperas tener tendrás resentimiento en tu corazón contra personas.
¡No limites a Dios! Él quiere suplir todas tus necesidades según prometió hacerlo de acuerdo a las riquezas que Él tiene, y no según los recursos limitados que tienen los hombres.
Dejando que Dios sea tu fuente él puede escoger mejor que tú a la persona o el instrumento para ayudarte.
---- Puedes leer el resto de este mensaje en el Ágape Mayo 2013, Comunife.